lunes, 29 de junio de 2009

Dialéctica sentimental

Es curioso que el amor, con su delicada complejidad, sus anécdotas difíciles, sus temerosos protagonistas y sus engaños reciclados, esconda, en su centro, una secreta e irreductible matemática. Porque así como una sinfonía puede ser despojada de todos sus clarinetes y violines, y ser reducida a una ingenua melodía para piano, el amor también puede ser, sin su adorno, un sencillísimo patrón binario:

a b a b a b

Mi amiga Marcela, por ejemplo, tuvo cuatro relaciones importantes a lo largo de su vida. La primera fue con un director de cine, con el que tuvo un vínculo intenso, macizo, absoluto. Se completaban de forma tan simétrica, que no podían vivir el uno sin el otro. No obstante, su amor era tan apasionado como sus peleas, y finalmente, luego de tres años de felicidad inestable y dolorosa, se separaron para siempre.


Luego de esa relación, Marcela se puso de novia con un profesor de matemáticas tranquilo y compañero que le trajo paz y estabilidad. Conoció por primera vez lo que era una rutina gratificante y reposada: iban juntos al cine, cenaban con amigos o hacían arreglos de la casa. Pero en el medio de tanta felicidad ocurrió una tragedia: Marcela se enamoró de otro.

El otro, según Marcela, era un escultor brillante. Con él floreció: estudió arte, conoció Europa y volvió a pintar (lo había dejado para dedicarse a la docencia). Fue una etapa muy productiva pero muy triste de su vida, porque si bien estaban muy enamorados, también vivían compitiendo. Él vivía haciéndola sentir menos, y ella, que en el fondo también creía que era inferior, no pudo dejarlo sino hasta que lo encontró con una alumna en la cama.

Luego de esa experiencia Marcela cambió para siempre. Colgó los pinceles y se cerró de manera serena y cerebral. Conoció a un ingeniero estricto y organizado que le ordenó la vida. Se enamoró y se casó a los seis meses, tuvo dos hijos, y ahora vive sin sobresaltos, cuidando a su familia.

Este ejemplo tiene, como única intención, ilustrar una obviedad: después de una relación “A” (el director de cine), sólo es posible una relación “B” (el profesor de matemática), al pasar mucho tiempo en la serenidad de una relación “B”, invariablemente buscamos una del tipo “A” (el escultor), que termina por empujarnos, heridas y desesperadas, a los brazos de una persona que nos sane, o una relación “B” (el ingeniero) .

Las relaciones “A” son las fundadoras del clisé de la media naranja, porque pudiéramos resumir la relación en un sólo sentimiento, sería justamente ese: el de haber sido completado por otra persona. Son, además, si se me permite el lugar común, puro fuego. Su amor tan intenso, tan perfecto, tan profundo, que emborracha. Es la perfecta sincronía del cariño mútuo. Es como el amor de las novelas, de los libros, del cine. Sin embargo, tanto amor tiene sus efectos colaterales: toda la pasión es también ira, toda la simetría es, a su vez, competencia, y toda la genialidad es, además, narcicismo. Las relaciones “A” son un agujero negro: una opulenta fuerza que absorbe y asfixia a los integrantes de la pareja.

Las relaciones “B”, por el contrario, son confortables y serenas. Iluminan a las personas como estrellas tibias que sanan, mejoran, que hacen bien. Son vínculos apacibles, considerados, duraderos que construyen matrimonios rutinarios pero sólidos, para toda la vida. Sin embargo, son, de manera simple y espontánea, vínculos incompletos. El otro miembro es, a lo sumo, un buen compañero, un gran padre o un cable a tierra, pero jamás un amor absoluto.

Para ilustrarlo mejor, voy a ensayar algunos símiles: las relaciones “A” podrían ser una exquisita torta de chocolate con ocho capas de dulce de leche y merengue italiano, y las “B” un sutil budín de limón o una torta de manzanas. O un auto de fórmula 1 y un compacto de dos puertas. O por qué no, un par de stilettos de taco aguja y unos mocasines de cuero legítimo.

El amor se mueve, entonces, sinuoso como una víbora indecisa. Quien elige a un “A” corre el riesgo de morir herido en una pelea y el que se casa con un “B”, de morir insatisfecho. Sin ir más lejos, es muy común escuchar a un hombre decir que si se volviera a casar, lo haría con una mujer tranquila y compañera que “no le rompa las pelotas” o a una mujer decir que su marido es buen padre y esposo, pero que le falta algo.

Siempre que una mujer abandona a un hombre del que está muy enamorada, sólo está dejando a un “A” que le hace daño; y cada vez que una mujer es infiel, en realidad está tratando de quedarse con lo mejor de ambos mundos: un hombre “B” que la cuide, y un “A” que la haga sentir perfecta. (Texto escrito por Carolina Aguirre)

lunes, 22 de junio de 2009

El viejo ... ¿mito?

¿Es cierto que la falta de sexo nos pone de malhumor? Cuatro etapas en la vida en que el sexo puede complicarse... y sus consecuencias. Opiná.

Junto con la liberación femenina y la masificación del psicoanálisis, los hombres crearon una figurita popular que hoy aparece en todos los chismes de pasillo: la "malco", una histérica que vive malhumorada a causa de la abstinencia sexual.

Tanto es así que, hoy en día, cualquier persona enojada es una "malco" potencial: una jefa estresada, una clienta que hace un escándalo en el supermercado, una profesora con el ceño fruncido, una madre agobiada o una moza que atiende quejosa. A todas les adjudican el mismo estigma: la falta de sexo.

14-18 años: No tener dónde

En la adolescencia, el gran estigma sexual no es la falta de experiencia, sino la de un lugar adecuado para concretar. Vivimos con la familia, no podemos entrar en un hotel alojamiento, y el dinero escaso limita el ingenio. El sexo, por decirlo de alguna manera, está cerquita, pero atrás de una muralla.

¿El resultado? Tensión, peleas y portazos con cualquiera que se interponga entre la cama y nosotras. Maestros, padres rígidos, patovicas... todos son el enemigo. Vivimos en una especie de excitación continua, molesta, pegajosa, que nos empuja a buscar paliativos para soportar la obligada castidad: horas de besos interminables, manitos en las piernas, llamadas por teléfono a toda hora, prolongados encierros con la música bien fuerte y cualquier tipo de contacto físico de contrabando, que haga más liviana la dieta sexual. Basta con ir a una plaza, a un boliche, a un local de fast food para ver adolescentes apilados, besándose hasta la asfixia, empujándose o tirándose encima de otros, como autos que viven calentando el motor pero nunca arrancan en serio. La situación es dura incluso para quienes consiguen concretar, porque las ganas no siempre coinciden con la oportunidad. Siempre hay una madre que vuelve antes de tiempo o un hermanito que golpea la puerta y pregunta qué estamos haciendo.

19-29 años: No tener con quién

No tener sexo a los 20 años es como dejar la canilla abierta. Un desperdicio total. En plena madurez sexual y sin compromisos, recién mudadas y con una colección de bombachas a estrenar, las solteras muchas veces nos vemos obligadas a quemar los sábados mirando series o hablando por teléfono con una amiga sobre los hombres que dijeron que iban a llamar, pero nunca lo hicieron. No es que el sexo sea la única felicidad posible, pero ante la falta de pareja estable, se transforma en un bien preciado de aparición incierta. Como la lluvia en el campo o un premio en la ruleta.

¿El resultado? Hay para todos los gustos, pero predomina la melancolía. Mucho jogging, charla con amigas, atracones de chocolates, exceso de comedias románticas, conversaciones estériles sobre relaciones pasadas, añoranza de viejos novios, repaso de fotos y cartas viejas. Algunas incluso viven para "envidiar" a las parejas estables: para ellas, todas son infelices, infieles o se van a separar en cualquier momento. Otras, en cambio, sólo histeriquean y fantasean. Piden que le presenten a alguien o anuncian que se van a abocar al sexo casual, pero cuando llega el momento de hacerlo, salen corriendo.

29-39 años: No tener cuándo

¡Por fin, con una pareja estable llega la provisión garantizada de sexo a granel! Ya no hay que salir a buscarlo como un indio recolector. Ahora está a dos manotazos, en la misma cama. Sin embargo, este gran momento de continuidad sexual garantizada es un paraíso de mentira. Los primeros hijos y el despegue de la carrera se interponen en la vida sexual.

¿El resultado? Sexo mecánico y esporádico. Estamos tan cansados de trabajar, llevar a los chicos al colegio, limpiar la casa, cumplir con la familia y, por qué no, realizar algún hobby, que a la hora del sexo, más de uno prefiere una pizza. De hecho, la fantasía número uno en parejas es poder dormir la siesta.

Pero eso no es todo. También hay paranoia y estrés, porque ni siquiera podemos relajarnos y vivirlo como una etapa más. Nos presionan las estadísticas, las teorías y los consejos que vienen como balazos para cuestionar esta impasse sexual. ¿La falta de sexo es un índice de malestar en la pareja? ¿Cuántas veces hay que hacerlo por semana para ser normal? ¿Es verdad que el tantra yoga garantiza ocho horas de sexo salvaje? ¡Si con mi marido lo hacemos en quince minutos, cuando los chicos duermen!

39-49 años: No tener cómo

La peor abstinencia de sexo no tiene que ver con la carencia, todo lo contrario. Como su nombre lo indica, el síndrome de la "malco" tiene mucho más que ver con la calidad que con la cantidad de encuentros sexuales. Un marido impotente, una relación aburrida y desgastada, una rutina agobiante, una pareja que ya no te gusta más o que ya no funciona, y tiene encuentros soporíferos que sólo sirven para ponernos de malhumor.

¿El resultado? Amargura, amargura, amargura: la persona está ahí y existe el contacto, pero algo está mal. Es como mirar unos zapatos con la cara aplastada en la vidriera. Incluso la soltería más abandónica es de impacto más suave en el carácter, porque la experiencia parece tan lejana que se vuelve casi de ficción.

Lo cierto es que sin que importe la edad, la abstinencia sexual es un espejismo. El sexo es un ejercicio que si bien no se olvida, se vuelve irreal y difuso con la distancia. Entonces, mientras más lo practiquemos, más ganas vendrán. En cambio, mientras menos sexo tengamos, más desidia, más olvido, más lejanía.

Es un poco como comer golosinas. Si no comés chocolate nunca, te olvidás del sabor y se apacigua el deseo. Si, en cambio, acabás de comerte un bombón, es posible que estés merodeando la caja durante todo el día. Ser una "malco", entonces, es como tener hambre. ¿Y quién no se pone fastidioso cuando el estómago cruje pidiendo un bocadito
?

domingo, 14 de junio de 2009

De a dos, ¿para qué?

(Entrevista a Sergio Sinay publicada por el diario La Vanguardia, de Barcelona; el 24 de febrero de 2005)

-El amor no existe.

-No me diga eso...
-Eso de que hay una gran nube que se llama amor y que si uno logra pasar por ahí abajo será tocado por una influencia mágica que le cambiará la vida me parece...



-¿Una estupidez?
-¡Sí!, como decir que el amor se crea a partir de las similitudes, encontrando el alma gemela. Se crea trabajando las diferencias que existen entre dos personas que se eligen para formar una pareja fecunda y trascendente.

-Suena a clase de filosofía...
-El paradigma amoroso que hemos creado ayudados por el cine, la literatura y las creencias sociales, esa idea de que todos estamos destinados a vivir un gran amor, ha generado mucho sufrimiento; hasta el punto de que hay gente convencida de que ha amado muchísimo porque ha sufrido mucho.

-Lo del sufrimiento por amor es un clásico.
-Hay que cambiar ese paradigma. Hay que empezar por entender que la construcción amorosa es un trabajo.

-¡Y dale con el trabajo...!
-Creemos que el trabajo es sudor y sufrimiento; ocho horas en una jaula con luz eléctrica, sin fumar y deseando largarte. La idea de trabajo está disociada de la idea de creación, de gozo. Amar es construir desde ahí.

-¿Pero qué quiere construir?, ¿por qué?, ¿para qué...?
-A ver, antes quiero aclararle una cosa: yo no creo que sea obligatorio tener una pareja. Pero hay que entender que estar en pareja no es un fin en sí mismo. Si decides estar con alguien, mejor trabajar para conseguir darle sentido y contenido a esa relación.

-Pero dos personas empiezan a ser pareja porque se han enamorado, no porque se amen.
-Sí, y quizá demasiado rápido, porque el enamoramiento es desconocimiento del otro, atracción e ilusión, y no siempre acaba en amor. El amor es conocimiento y aceptación del otro y requiere tiempo y ganas.


-Deme un punto de partida...
-Dos personas que aspiran a estar juntas deberían preguntarse: "¿Para qué quiero estar con el otro?"... No por qué, sino para qué, porque pedir pasión, comprensión y amor es pedir un abstracto. Si vamos preguntándonos sucesivos para qués, llegamos a una respuesta que no admite otro para qué.


-¿Por ejemplo?
-Para profundizar en la vida a través del amor. Luego viene la otra pregunta: "¿Cómo propongo que sea nuestra relación de manera que ese para qué sea posible?". Pero si no hay un para qué en común, olvídate del cómo, del qué necesito del otro, y del qué le ofrezco al otro; preguntas inevitables si quieres construir una relación con otro. Del mismo modo, si no hay combustible emocional, no tiene sentido plantearse la pregunta.

Yo creo que las parejas tienen un momento de estar juntos con mucho amor, cumplen alguna llamémosle misión, traer un hijo al mundo por ejemplo, y luego se termina. Separarse cuando ya no hay un camino para seguir juntos es una forma amorosa de liberar al otro y liberarse a uno mismo. Pero mucha gente elige vivir la pareja como una condena.

-Honestidad mientras dure.
-El amor es un acceso al otro y el permiso a ser accedido por otro, algo muy creativo que merece la pena recorrer con sentido. Si naciéramos solos en islas desiertas, no tendríamos nombre. El otro nos da identidad.

-¿Cuál es el peor enemigo del amor?
-El piloto automático. Dar al otro por sabido, por oído y por sentido. El fuego, la pasión, puede acabar, pero el calor de las brasas es el más placentero.

domingo, 7 de junio de 2009

El año próximo, a la misma hora

Juan y Doris son dos amantes ocasionales que después de un apasionado encuentro en una cabaña en Chapadmalal, deciden volver a verse una vez al año, a la misma hora y en el mismo lugar, durante los próximos treinta años.
Actualmente, Adrián Suar y Julieta Díaz protagonizan en el teatro esta obra hecha film en el año 1978 (con Alan Alda y Ellen Burstyn), y anteriormente también en versión teatral con Thelma Biral y Rodolfo Bebán.




Es una comedia romántica que habla de la infidelidad y del amor. Cada uno de ellos tienen su relación propia de pareja, pero hay algo que no los completa.
Más allá de que se encuentran como un hombre y una mujer, viven su propia historia de amor, estableciendo así un pacto lo más noble posible.
Ellos se encuentran en una cabaña, sin sus familias, sin sus hijos, sin su entorno, despojados. Hay algo de libertad de poder ser ellos mismos sin demostrarle nada a nadie. En treinta años, se ven 90 días. Y ellos lo sostienen en el tiempo. Se eligieron en la vida, se encontraron, se vieron, se entendieron. Verse los ayuda a reelegir a sus parejas.
La obra plantea algo más profundo que una historia de amor. En la vida, el hombre y la mujer si no tienen una zanahoria ... Y esa zanahoria existe en lo laboral, en la búsqueda personal, en el amor.

¿Qué pensás que te pasaría a vos?

sábado, 30 de mayo de 2009

La Cama















Texto de Ricardo Coler publicado en "La mujer de mi vida"

Si llegar a la madurez significa tener los pies sobre la tierra, mejor no maduremos nunca. Acostarse y dejar los talones en el aire permite que ocurran ciertas cuestiones imprescindibles. Para andar, aunque sin saber del todo qué es lo que se quiere, cortos de tiempo y reconocimiento, para aguantar a alguien todo el día, pagar las cuentas y sostener la carga de ser una persona, la verdad, dos piernas resultan bastante poco. Y por eso, la cama.

Aflojar los músculos y cambiar de perspectiva. Mirar para arriba y no para adelante que es donde más se nota lo que falta. En el plano horizontal, y siempre que la tele esté apagada, el pensamiento se destraba y sale de ronda. Entonces anhela y protesta y sufre y celebra.

Estando en esa posición se recibe la vida y se espera la muerte. A la cama se va urgido por el deseo y de la cama cuesta levantarse cuando no se tiene ninguno. Un lugar donde olvidarse de todo y quedarse dormido, pero también un sitio para que los recuerdos no te dejen en paz ni siquiera en sueños. Una cama puede ser una fiesta, un punto de encuentro, el territorio para hacer una tregua y posponer para después lo que no se pudo arreglar antes. De la misma forma, puede ser un espacio que se deja vacío de tal manera que las presencias difícilmente superen las ausencias.
Crecemos y crece el tamaño de nuestra cama. A veces en su interior se acumula una sustancia cuyo consumo nos hace creer que sólo allí, sobre el colchón, se rinde el examen de la felicidad absoluta.

La dama que está jugada a ser la mujer de la vida de alguien se levanta de la cama, se va y deja al otro insomne. Las que no se toman ese papel tan a pecho puede que disfruten, además de la cama, también de la mesa de desayuno. Pensándolo bien, si renunciamos en algo a que sean las mujeres de nuestras vidas, quizás exista la oportunidad de encontrar en ellas al amor de nuestras vidas.

Pero, en definitiva: ¿cuál es el lugar más importante de la cama? Sin duda, entre la sábana de arriba y la de abajo donde, con la excusa de dormir, hacemos lo imposible por conservar nuestros sueños.

¿Y para vos, cuál es el lugar que ocupa?

sábado, 23 de mayo de 2009

Tres veces amor

HISTORIA DEL QUE PADECIA LOS DOS MALES

"En la calle Caracas vivía un hombre que amaba a una rubia. Pero ella lo despreciaba enteramente.
Unas cuadras más abajo dos morochas se morían por el hombre y se le ofrecían ante su puerta. Él las rechazaba honestamente.

El amor depara dos máximas adversidades de opuesto signo:
La primera: amar a quien no nos ama y la segunda: ser amados por quién no podemos amar.
El hombre de la calle Caracas padeció ambas desgracias al mismo tiempo y murió una mañana ante el llanto de las morochas y la indiferencia de la rubia".

Éste fue uno de los cuentos de Dolina (sí! otra vez por el blog) en el que aparecen las dos caras del amor que menos queremos que se nos crucen en nuestra vida. Seguro hemos pasado por alguna de ella o, en el peor de los casos, por ambas.

Y me pregunto:
¿Será que habrá un tercer estado del amor en el que "amamos a quién nos ama"? ¿A éste último llamamos "El amor de nuestra vida"?

¿Habrá que padecer los dos males anteriores para poder vivir ese "Amor mutuo"?

Me quedo pensando en otra frase que dice: "La vida es desequilibrio"

viernes, 8 de mayo de 2009

Insomnio y mal de amores


Ciertos estudios se empeñan cada vez más en diferenciar los efectos que el amor o desamor causa en hombres y mujeres.

Al parecer, ambos los sufren de manera distinta y un estudio recientemente presentado en la reunión anual de The Associated Professional Sleep Societies, devela y desvela con respecto a sus conclusiones: "las mujeres que están felizmente casadas duermen con mayor facilidad que las que atraviesan relaciones tormentosas".

Sin cuestionar la diferencia en cuanto a sexos, aquí se muestra que quienes definieron sus relaciones como "felices y estables" reportaron menos problemas a la hora de dormir y mayor tiempo de descanso. También demostraron ser menos propensas a despertar durante la noche que aquellas féminas que se encontraban en relaciones poco felices.

Paréntesis, ¿quién no ha sufrido de insomnio luego de una pelea o separación? O incluso, con su pareja al lado, en medio de una crisis, mientras el otro dormía placenteramente.

Esas noches interminables en que las horas pasan y el sueño queda suspendido. Y la cabeza no para, mientras que el cuerpo permanece horizontal, dando vueltas y pidiendo a gritos algo de descanso. Pero las horas siguen de largo, y los pájaros ya empiezan a cantar. Un nuevo día comienza. Suena el despertador, sólo media hora después de haber podido conciliar el sueño. No es justo...

Cerramos paréntesis para volver al estudio: "el matrimonio puede ser bueno para el sueño, si es feliz", aseguró Wendy M. Troxel, la investigadora a cargo y psicóloga de la Universidad de Pittsburgh, y agregó que un matrimonio infeliz puede constituir un factor de riesgo para los trastornos del sueño.

Según la psicóloga, la pregunta del millón es qué ocurre primero. Si es la pareja caótica que conduce al mal sueño o el problema del insomnio contribuye al deterioro en la pareja.
Para desentrañarlo, se planean estudios futuros para resolver esa cuestión ya que "una persona que no duerme está más irritable y tiene menores niveles de tolerancia, lo cual posiblemente afecte su relación. Pero sospechamos que ocurre lo contrario", explicó Troxel.

Un matrimonio en crisis afecta la calidad del sueño porque la persona intenta dormir al lado de la otra con la que tiene problemas, y eso resulta estresante. Mientras que una unión sana y pacífica proporciona una sensación de seguridad y bienestar, lo cual contribuye al sueño placentero.

Sin dudas, los excesos de conflictos en la vida diaria dificultan el buen dormir. Algunos consejos de la especialista se basan en dar fin a las relaciones insanas, practicar yoga o técnicas de relajación y ejercitar buenos hábitos de sueño tales como acostarse y levantarse a la misma hora, diariamente.

¿Alguna vez el mal de amores te provocó desvelo nocturno? ¿Creés que es diferente en hombres y mujeres?

domingo, 3 de mayo de 2009

El amor en la Era de la web 2.0













Mensajitos de texto, fotos tagueadas, comentarios en el muro... El levante ya no es lo que era. Una guía para entender cómo conquistar mujeres en los tiempos que corren.

Pensemos en el gran estereotipo del amor: ¿qué hubiera sido de Romeo y Julieta hoy? En lugar de conocerse en un baile de disfraces, se inventarían un nick name y se mandarían por mail fotos retocadas en el Photoshop. Ningún balcón. Te agrego al chat y vemos.

¿En qué medida han cambiado las relaciones sociales y, en particular, las relaciones amorosas, con el advenimiento de las nuevas tecnologías? No es necesario remontarse a la época isabelina para darse cuenta de que han cambiado, y mucho. Internet impuso nuevas reglas. Pero, lamentablemente, el manual de instrucciones de este juego no viene junto con el kit de Windows Media.

Ahora, las opciones se multiplican. Empezando por la vastedad de información que prolifera en la red. Sépanlo: lo primero que hacemos las mujeres cuando conocemos a un hombre es googlearlo. Y no solo a él. También a su ex novia, a su madre, a su padre y un largo etcétera que puede no terminar nunca. La conversación obligada sobre el pasado, inevitable durante los primeros encuentros que constituyen la conquista amorosa, estará interferido por todo aquello que ya sabemos sobre él. Y si en Google no hay entradas, bueno, puede ser un problema. Porque aunque seamos independientes, liberadas y modernas, nos gustan los hombres importantes. Y ya se sabe: el que no aparece internet no existe.

Por otro lado, está el tema de los perfiles. Toda red social exige tener uno bien claro. No se trata de que sepan exactamente quiénes son para definirse como hombres. Pero sí es fundamental saber qué quieren que nosotras veamos. Y aquí es cuestión de encontrar un difícil equilibrio: porque nos gustan sensibles, pero fuertes. Cultos –si hay lista de libros favoritos, mejor–, pero activos (que hagan algún deporte). Que ganen bien –nos fijamos en dónde trabajan y en qué puesto–, pero que no sean estructurados ni omnipotentes (atención a los gustos musicales). Para ingresar en el mercado de los bienes amorosos hay que diseñar una buena estrategia de marketing de uno mismo.

En la liquidez de las pantallas, los cuerpos se disuelven. Hasta hace no mucho, el cuento "chico conoce chica" seguía con un llamado telefónico. Ahora, probablemente, empiece por el chat. Es que las nuevas reglas de seducción están puestas al servicio de la histeria y la morosidad. Para decirlo en criollo: antes se iba directo a los bifes. Que levante la mano aquel que, cuando conoce a una mujer que le gusta, le pide el teléfono. Entendemos: el chat les proporciona cierta seguridad, no los expone. Y además, es una forma de ahorrarse todo ese asunto de la cena y de querer salir corriendo si la cosa no funciona. También nosotras nos desilusionamos: a veces el chat resulta, pero el encuentro cuerpo a cuerpo depara algunas dificultades y la persona más interesante del mundo, en el ámbito virtual, se convierte en calabaza frente a un café. Además, explicarle al otro que no va es mucho más complicado que bloquearlo en el msn.

Si la web 2.0 abrió un nuevo capítulo en materia de conquistas amorosas, también es cierto que lo ha hecho en cuanto a las rupturas. Los duelos siempre son difíciles de superar. Pero nunca resultó tan complejo como ahora. Ya no alcanza con guardar bien al fondo del cajón las cartas y las fotos del ex. Ahora, el iconito de "está conectado" reaparece en la PC y la tentación de entrar en su Faceboock y enterarse de cuántos amigos nuevos tiene, qué le escriben en el muro y a qué evento piensa asistir atenta contra cualquier posibilidad de olvido.

Es cierto que los roles se han tergiversado. Las mujeres tomamos la iniciativa, los hombres están más "histéricos" o precavidos que nunca y la ambigüedad es la orden del día. En la era de internet, la velocidad, la hiperexposición y las crisis de identidad, es cada vez más complicado descubrir qué quiere el otro. Habrá que seguir averiguando.

(Por Virginia Cosín, para "Brando")

Lo que ellas entienden, según el dispositivo que elijas para comunicarte:

* Solicitás su "amistad" en Facebook y comentás una de sus fotos: "No se anima a es cribirme un mensaje personal. Está esperando a que yo tome la iniciativa".

* Le mandás un mail diciendo, directamente: "¿Vamos a tomar algo un día de estos?": "Le gusto mucho".

* Te conectás al msn, pero no iniciás un diálogo: "Me ignora. No me quiere más".

* Le mandás mensajitos de texto al celular: "Ya somos novios".

* La llamás por teléfono: "Me caso".


miércoles, 22 de abril de 2009

Facebook y la industria del ansiolítico

Quiero decir que no lo soporto más. No por los compañeritos de colegio que después de 11 años dicen, así como así, hola, qué es de tu vida, y como yo no sé cómo resumir 11 años de mi vida en cinco líneas contesto, todo bien, ¿y vos?, cuando en realidad no me interesa saber absolutamente nada de tu vida, sino te habría llamado al menos para el décimo aniversario de la fiesta de egresados. Tampoco por los desconocidos que te perrean cuando cambiás esa foto medio insulsa y ponés una con musculosa, la piel bronceada y la cara de estoy en la playa pasándola bien, y escriben mensajes del tipo, qué linda foto, ¿dónde es?, y a vos te da una paja universal contestar porque después de entrar al facebook del desconocido te das cuenta que es el típico que hace comentarios así en TODAS las fotos de todas las chicas que tiene en sus contactos. Tampoco por eso de que alguien te chatee y te diga, ¿ché, quién es Ricardito?, y vos digas, ni idea quién es Ricardito, y ese alguien te acose con un ¿¿¿cómo que no sabés si lo tenés en tu facebook???¿¿¿vos aceptás a desconocidos??? Y te sientas algo así como ultrajada por la invasión de amigos desconocidos que ahora saben tus movimientos, y quizás los siguen. A esto voy, y voy a decir por qué facebook se convirtió en arma acredentadora de neurosis agudas: antes, cuando el mail era lo más avanzado para flirtear con alguien sin correr demasiados riesgos, había excusas. Quiero decir: si el filito en cuestión no te respondía cuando le tirabas una ondita para ir a tomar algo, vos pensabas "bueno, por ahí no vio los mails, por ahí se le cayó internet, por ahí se fue de viaje a Calamuchita, por ahí decidió desintoxicarse de las herramientas cibernéticas, por ahí me ama y todavía no se dio cuenta". Hoy, en tiempos en los que el control se ejerce desde el enter y el mouse, le mandás un mail, y pasa una hora, dos, tres, varias horas, un día. Y entonces lo hacés: entrás a su facebook y te das cuenta de que actualizó cuatro veces su frase, que se hizo amigo de 20 minas en musculosa y piel bronceada y que encima, estaba tan al pedo, que dejó un comment en una wall que dice: Che, pablito, vayamos a tomar unas birras por ahí que estoy aburrido. Y entonces ahí te das cuenta de que no necesitabas saber nada de nada de nada. No quiero saber más nada de nada de nada, ¿ok?

Post extraído de http://www.criticadigital.com/levante/

Sugerencia: Alquilate "Simplemente no te quiere" ...por si te confundió lo anterior ;)

lunes, 13 de abril de 2009

Guia de las nuevas relaciones III

6- Taza, taza…
Cada uno tiene la llave del idilio... que es la de su propia casa. Lo visitás, él te va a ver, miran tele en el departamento con el sillón más cómodo y tienen sexo en la cama donde mejor se acomodan. Pero dormir juntos... ¡nunca! “Este tipo de vínculo es ideal para personalidades a las que les cuesta ceder o temerosas del otro. Los seduce la idea de tener un lugar propio donde acurrucar sus manías, de no acordar decisiones domésticas y de mantener cierta independencia”, explica Martínez.
Al no haber convivencia, no se conoce el mal humor del otro al despertarse o sus ronquidos. “Pero ciertas parejas, en algún momento, sienten la necesidad de vivir algo más real. En ese caso, si los dos son muy celosos de sus espacios, pueden probar quedándose sólo algunos días a dormir con el otro y no hacer una mudanza o una venta de alguno de los departamentos de forma abrupta. Además, si no hay cerca un plan de tener hijos, relacionarse así es una buena manera de potenciar el placer al máximo. ¿Si funciona? No hay fórmulas. Sólo hay que seguir con esa ‘rutina antirutina’ en la medida en que las dos partes se sientan a gusto”, agrega Martínez.


7- Relaciones a distancia
Supongamos que durante las vacaciones conociste a un chico extranjero y te enamoraste, pero él tuvo que regresar a su país. También puede ser que tu novio haya aceptado un puesto temporal en otra provincia... ¡o continente!
Hasta no hace mucho, cualquiera de estas dos situaciones implicaba una despedida desgarradora en Ezeiza y el punto final de la relación en cuanto el avión despegaba. Hoy en día, con todos los recursos tecnológicos a nuestra disposición, la posibilidad de un romance a la distancia no resulta tan de ciencia ficción.
“En parejas acostumbradas al contacto diario, que tenían una vida en común, la necesidad de verse es mayor. Y aunque se extrañan, se necesitan y notan el cambio, muchas logran hacer que la relación sobreviva, porque ya estaban consolidadas”, explica la licenciada Martínez. Pero, por otro lado, ¿alguien puede resistirse a la adrenalina de un reencuentro que empieza con el glam y el romanticismo de un aeropuerto y continúa con una semana sin salir del dormitorio? “El volver a verse y a tocarse se vive de una forma muy intensa y mantiene una ilusión constante en la pareja. Además, con la distancia no se sufre el desgaste de la rutina”, explica Kadar.
Pero, claro, también existe el riesgo de que la relación se enfríe, de discutir para acordar a quién le toca viajar esta vez, o de desconfiar de la fidelidad del otro. ¿Cómo se sobrevive frente a todo esto? No es un milagro. Según Kadar, “para mantener el interés y encontrarle sentido a la relación a distancia necesitás saber que existe la posibilidad concreta de, en un futuro, vivir en la misma ciudad. De esta manera, podés hacer proyectos para cuando llegue ese momento. Hay que esforzarse y viajar para verse, mantener una comunicación constante (¡con webcam hasta se puede tener sexo virtual!) y demostrar que se lucha por la pareja. Pero si no hay fecha de retorno, todo se vuelve más complicado”. ¿Lo mejor? Asegurate de que tu amor tenga pasaje de vuelta.


Ahora sí tenes todas las variantes de las nuevas relaciones.

¿Con cuál te quedás?

jueves, 9 de abril de 2009

Guía de las nuevas relaciones II


2- Amigos privilegiados
Pensabas que esa idea de los “amigos con derecho a roce” era una pavada propia de las novelas adolescentes, hasta que una noche miraste bien a tu mejor amigo (digamos que también lo besaste, ejem...). ¿Qué pasó? Ahí descubriste que, en realidad, era una muuuy buena idea. Este tipo de vínculo no se ve amenazado por las instancias menos idílicas de una relación tradicional, como pueden ser la rutina y las escenas de celos. ¿Cuáles son los beneficios? No se trata de un touch and go, sino de alguien que te conoce y te quiere. Pero, claro, hay un riesgo: enamorarse.
“El sexo con un amigo siempre es un terreno delicado”, advierte Pugliese. “Hay afecto y también hay una sinergia sexual (por eso van a la cama); frente a este combo, es difícil que una de las dos partes no termine más involucrada. Saber transitar la línea delgada que separa el sexo del amor es fundamental”. Si no tenés bien claro esto, podés navegar en aguas turbulentas.

3- Algo más que colegas
A tu oficina sólo le falta una cama y no porque vayas a hacerlo ahí con él (¿o sí?), sino porque prácticamente vivís entre esas cuatro paredes. Por eso, no es tan raro que siempre termines enganchada con un compañero de trabajo.
“La afinidad intelectual y los mismos intereses compartidos también impactan en el plano afectivo. Por eso, un alto porcentaje de relaciones se inician en este ámbito”, explica la psiquiatra Andrea Kadar. ¿La ventaja de este tipo de relación? El tiempo compartido, la afinidad y las redes sociales que se establecen. “Lo no tan bueno es que las dificultades laborales puedan afectar emocionalmente a la pareja, o viceversa”, analiza Kadar.


4- Sin los tuyos… ni los míos
Este tipo de parejas jamás (pero nunca, en serio) mezclan a padres, suegros, amigos, hermanos o primos en su historia. El vínculo es exclusivo de los dos. Pueden tener muchos desacuerdos, salvo uno: no existe la frase “te presento a mi mamá” o “¿vamos al cine con los chicos?”.
“Hoy en día existe un gran número de relaciones en estas condiciones: evaden el entorno del otro para evitar roces y compromisos. Y, lógico, como hay menos personajes en danza, hay menos conflictos. Lo que no se tiene en cuenta es que el amor no es exclusivamente de uno a uno: existen más personas detrás de él o de ella”, agrega Kadar.
Según Martínez, “en general, las personalidades más inseguras se embarcan en estas relaciones, porque dudan de cuál es su lugar en la vida del otro. Creen que si entra en escena la mamá o el mejor amigo de su pareja, ellas quedarán excluidas. Pero no es así: cada uno tiene su propio rol y espacio” .


¿Seguís pensando en que modelo está tu relación? Esperá, esperá, que faltan tres mas todavía ...

martes, 7 de abril de 2009

Guía de las nuevas relaciones

Vía e-mail, abiertas, en casas separadas... Ya no se trata de amar y punto. Conocé las últimas tendencias a la hora de formar pareja.

A veces hay que darle un giro a la relación, ¿no?
Se conocieron en un baile de carnaval, estuvieron de novios cinco años y, cuando los dos se recibieron, finalmente se casaron.
Seamos sinceras: la historia de amor de tus papás puede resultarte encantadora... pero no tenés ni media intención de imitarla. Obvio: tus prioridades son diferentes.
Además, reconozcamos que para el amor no hay fórmulas únicas ni recetas familiares que pasen de generación en generación. Por eso, cada vez son más las chicas que eligen nuevas modalidades de pareja, totalmente adaptadas a sus necesidades y preferencias. Hoy te presento una de las 7 modalidades que surgieron.
Leé y descubrí sus ventajas... y riesgos.



1- Relaciones de fin de semana
Somos chicas muy ocupadas. Llegamos a casa a la noche con cien gramos de jamón crudo en una bolsa (¿alguien tiene fuerzas para cenar otra cosa que no sea un sándwich?) y con un humor acorde a nuestro cansancio. Nuestro chico tampoco se muere de ganas de jugar al gran gourmet... y no hablamos sólo de lo gastronómico.

Aunque la convivencia suele ser considerada un síntoma de progreso en el amor y en la intimidad, llegar a casa agotadas para encontrarnos con otra persona que está igual que nosotras no es un panorama muy romántico que digamos.
Por eso es que las relaciones de fin de semana, por más modernas o desaprensivas que te parezcan, resultaron para muchas “la” solución.

¿De qué hablamos? De ver a tu chico sólo desde el viernes a la noche hasta el lunes a la mañana (o el domingo a la noche). El resto de los días podés dedicarte a trabajar full time, pasar tiempo con tus amigos, hacer gimnasia, ir de shopping, estudiar japonés o mirar Los exitosos Pells en pijama. Además, después de cinco días sin verse (¡ni tocarse!) podés imaginarte cómo son los reencuentros...
“Este tipo de opciones funciona bien en las parejas que aún no tienen hijos”, observa la psicoanalista Iris Pugliese, codirectora del Centro Psicoanalítico Argentino.
“Si la libido está puesta en el progreso laboral y no en armar una familia, las visitas de fin de semana son una opción. Habría que ver qué pasa si en algún momento una de las dos partes quiere tener hijos”.
Mientras, la relación no tiene desperdicio y es puro placer. “El encuentro se produce en un tiempo y espacio favorecedores, porque el finde es ‘el momento’ para darse los gustos: salidas, trasnoches, viajecitos, fiaca. Eso sí, te queda un casillero vacío: no sabés cómo se vincularían si la rutina y las cuestiones domésticas los envolvieran”, explica la psicóloga Claudia Martínez, directora del Centro Psicológico Asistencial.


¿Lo adoptás este modelo?


martes, 31 de marzo de 2009

Caso: ¿Mujeres hombres?














Carta publicada en http://www.criticadigital.com/correosentimental/
Marzo 30th, 2009

Querida Carolina:

Tengo doce años de casado y descubro a mi querida esposa siéndome infiel con un compañero de oficina. Por lo que sé, desde hace mucho tiempo. Estoy con un lindo asunto: armar mis valijas o bancarme esta situación. Veo que hoy las mujeres compiten y quieren ser como los hombres en todos los aspectos.Qué decisión difícil me toca. Yo soy de mentalidad abierta para nada machista pero… Me gustaría recibir tus comentarios sobre este tema, un beso. Juampi.

Querido Juampi:

Siento mucho que tu esposa te engañe, pero no puedo dejar de referirme a tu idea de que las mujeres quieren ser como los hombres y por eso son infieles. Creo que estás derramando tu preciada orina fuera del tiesto: una mujer infiel es una mujer infiel, no es una mujer queriendo ser un hombre. Si fuera asísimplemente se travestiría. Pero te pregunto: ¿qué querés decir con eso?, ¿que vos también la engañás? Si es así, restrinjo tu acusación de que “las mujeres” quieren ser como los hombres a que “tu mujer” quiere ser como vos. Otros más pragmáticos, sin embargo, llamarían a eso mismo venganza. En fin, Don Juampi,vos que te decís dueño de una “mentalidad abierta para nada machista”, completá tu visión del mundocon un poco de dignidad. Mejor dicho: que sí, que armés tu valijita, corazón, andate.
Suerte, C.


¿Pensás como Juampi? o ¿Pensás como Carolina?

domingo, 22 de marzo de 2009

Drink & Send

¿Qué pasa cuando enviamos un SMS después de tomar de más?


ANTES, SALIR DE UN BAR SOLO Y BORRACHO IMPLICABA EL FIN DE LA NOCHE. HOY LAS COSAS HAN CAMBIADO: LA SOLTURA QUE DA EL ALCOHOL SUMADA A LA INMEDIATEZ DE LOS MENSAJES DE TEXTO BRINDAN UNA ESPERANZA A LOS EBRIOS SOLITARIOS QUE PUEBLAN BARRAS Y BOLICHES. PERO ENTRE LA CONFUSION Y LA DESESPERACION, ESTAS HISTORIAS SUELEN TERMINAR BASTANTE MAL.


Con cuatro tragos encima y escudados por esa falsa sensación de anonimato que brinda el SMS, mujeres y hombres aprovechan el teléfono celular para decir animaladas que jamás dirían estando sobrios. ¿Cobardía? ¿Espontaneidad? ¿O algo que aún requiere de horas de diván para ser desentramado y definido? Más allá de las causas, el problema, como se ve, son las consecuencias: cuando se le pasa el pedal y, en medio de la resaca, el emisor chequea la bandeja de mensajes enviados y se da cuenta de que metió la pata bien hasta el fondo.


Hoy en la Argentina hay más teléfonos celulares que personas. Y cada año aumenta la cantidad de mensajes de textos enviados desde estos coquetos aparatitos. Tanto es así que hoy nuestro país figura en el top 10 de los que más SMS manda por persona: un promedio de 80 por mes. Lo que esta estadística no contempla es cuántos de estos mensajes funcionan como botellas al mar nocturno arrojadas desde la ebriedad. Algunos son cariñosos, como ‘Te extraño’, otros directos, como ‘Veníte a casa que tengo champaña’, algunos disimulados, como ‘¿En qué andas?’. Y después están los guasos, tipo ‘Te voy a partir como a un queso’, y los que rozan la ilegalidad: ‘¿Cuánto me va a salir?’. 


VNS A KSA?
Alguien dijo que los Martinis son como las tetas, nunca menos de dos, nunca más de dos. Esa persona sabía que el tres era el número al que no había que llegar. Qué cruzando esa frontera uno podía terminar lanzando llamados extraños a destinatarios indebidos. En cuanto ese límite se atraviesa, lo aconsejable es apagar el teléfono, bloquearlo, dárselo a un amigo, tirarlo debajo de un colectivo. Sino te puede pasar lo que le pasa a Wally, que siempre termina haciendo lo mismo: borracho, de madrugada, envía mensajes vacíos, sin texto. Anzuelos sin carnada en busca alguna pecesita hambrienta. “Eso sí, como suelo tirar no menos de cinco mensajes al mismo tiempo, el problema es cuando responde más de una”, dice. “Una vez, borracho, le dije a dos que se vengan a casa. Estaba en la cama con la primera cuando empezó a sonar el timbre: la otra había llegado, eran las 4 de la mañana. No sabía qué hacer, le dije a la chica que estaba conmigo que esto pasaba siempre, que era un vecino que siempre se quejaba de los ruidos”, recuerda, sin aclarar por qué no se animó a proponer un trío.

“También hay que admitir que después de unas copas decís verdades que ni esperando el primer Tequila Sunrise te animás a decir”, comenta Victoria, otra viciosa del Drink & Send, y continua: “Una vez le escribí a mi ex ‘vamos a un telo a tomar champagne’. La verdad que desde que había cortado que tenía ganas de decírselo así, sin tantas vueltas ni palabras empalagosas”. La respuesta fue inmediata, cuenta Victoria: “Terminamos jugando a algo parecido al waterpolo en el jacuzzi de un hotel con dos botellas de champaña y una de sidra”.

Algo similar hizo Natalia, que una noche, en un bar con mucha cerveza y pocas expectativas de sexo citó a su ex en la puerta de un telo. “Estábamos los dos tan borrachos que la cosa duró cinco minutos y el se quedó dormido, así que me levanté y me fui. Desde la calle, le mandé un mensajito diciéndole chau. Nunca nos volvimos a ver”, recuerda, pícara y risueña.

“Para mí es parte de la adrenalina de la noche y de irse de joda, de descontrolarse”, dice Andrés quien recuerda terminar parado a las 3 de la mañana en el palier del edificio de una mina que hacía cuatro años que no veía, mandándole mensajes de texto y dando lástima.


QRO KGRT
Cintia cuenta que una noche, a las 2 de la mañana y borracha en un bar, le envió un mensaje a un amante al que no veía hacía dos años con el texto ‘Llegué bien! Besos’.

Esta estrategia es típica: el mensaje equivocado para despertar al amante dormido. Una táctica tan estúpida como, a veces, eficaz.
Diego cuenta que una noche, después de una cena familiar aburridísima en la que se bajo una botella de vino entera, y sin ganas de dormir solo, empezó a mandar el mismo mensaje a su ex, a una amiga del trabajo, a la compañera de natación del club y hasta a una prima lejana que se había cruzado en el velatorio de la abuela. Todos decían lo mismo: ‘Dale!’, como si estuviera respondiendo a un mensaje que en realidad nunca había existido. A las dos horas, ya en su casa y sin ninguna respuesta, envió el mismo mensaje pero potenciado: ‘Dale que te gusta!’. Al final terminó en el piso, dormido con el teléfono en la mano. Pero cuando se despertó había una respuesta de su prima: ‘me encanta, yo también siempre te lo quise decir’, decía el mensajito. “Una semana después nos encontramos en el cumpleaños de nuestra tía”, recuerda Diego. Pero no solo el deseo es motor de un mensaje. Rencores y venganzas también afloran con el correr de las horas y las copas. Valeria cuenta que recién un sábado a las 7 de la mañana y después de unos cuantos gin-tonics se cobró venganza de su ex. ‘En este tiempo me di cuenta de algo: no la tenías tan grande’, escribió. Sutil pase de facturas, humillación íntima. Imaginemos por un momento la cara del destinatario recibiendo ese mensaje mientras desayuna.


CHPME TDA/O
Muchas veces, el problema aparece en el momento mismo de tipear, operación nada sencilla cuando uno pasa del tercer tequilazo. Julia cuenta que iba montada en un taxi camino a ver a su amante cuando le escribió, ‘entangada estoy, a Mataderos voy’, pero el que recibió el mensaje fue un amigo de su padre, del mismo nombre que el macho que la esperaba en Mataderos. Igual, Julia se hace cargo de algunos mensajes, “por más borracha que una esté, hay algo buscado en esos mensajes. Todas coincidimos en que en el momento de apretar send corre la adrenalina y nos sentimos un poco Juana de Arco”.

Paradojas de la historia: la hoguera que te transforma en cenizas, a veces es el mejor fuego para comenzar una relación caliente. Joaquín empezaba a salir con la que hoy es su novia y le gustaba llamarla ‘rubia’. Pero por su impericia en el manejo del teclado, solía escribir ‘sucia’. Sin embargo, lejos de ofenderse, la destinataria tomaba esto como un juego y alentaba: ‘sí, sucia, muy sucia, venite a casa que vas a ver’. La fría tecnología a favor del amor: una corrección ortográfica que enciende el fuego.

FACEBOOK
Otra herramienta peligrosa para borrachos en celo es Facebook. “El otro día estaba bastante borracho, mi novia se fue a dormir y me quedé boludeando en Facebook. Mina que veía con una linda foto, mina a la que le escribía. Pero no me di cuenta que les dejaba mensajes en el muro y comentaba sus fotos. A la mañana me levante y mi chica había visto todo lo que yo había escrito”. Este testimonio es real y le ha ocurrido a más de uno desde que FB se convirtió en una suerte obligación en ciertas esferas sociales. Este infierno publico y voyeur que es Facebook abre más y más puertas para hundirse en noches de copas. Tan frecuente es sincerarse trago de por medio, que FB tiene un grupo llamado “Mando mensajes de texto que no debería mientras cuando me emborracho”, que cuenta con más de 4300 miembros, en tanto que “Prohibido mandar mensajes borracho” suma cerca de 500. En los foros de debate, los cultores del Drink&Send aseguran que el mensaje de texto más común que se envía desde la ebriedad es “¿Donde estás?”. Sin embargo, casi todos admiten que los mensajes que mandan son tan subidos de tono que no se animan a confesarlos en la red. Y un dato que puede resultar curioso: la mayoría de los miembros del grupo son mujeres.
(Nota de Martín Auzmendi, publicada en Revista Joy)


¿Y vos qué mensaje mandaste y a quién? Contanos como te fue ! ...

domingo, 15 de marzo de 2009

Con la luz apagada

Por distintos motivos, hay quienes no se animan a tener sexo con la luz prendida. Enterate por qué generalmente son las mujeres quienes eligen la oscuridad.

Hay personas totalmente desinhibidas que no tienen problema alguno en dejarse ver al desnudo por ese otro con quien deciden tener un encuentro sexual. Tampoco los intimida el mirar, sino todo lo contrario, los estimula.
También ocurre que a algunos les excita más mirar y a otros ser mirados.

Pero, en el otro rincón, hay seres muy tímidos y acomplejados que realmente la pasan mal en la cama por lo cual eligen tener sexo a oscuras.

Según la psicóloga Carolina Villalba, "mantener la luz apagada puede dar más confianza a algunas personas. Esto sucede cuando existen inseguridades, a veces relacionadas con problemas de autoestima, de sentirnos incómodos con nuestro cuerpo, o incluso por pudores ante la desnudez propia y la del otro".

También puede darse en los primeros encuentros sexuales, donde todavía no estamos en un terreno plenamente dominado. Aunque existen matrimonios o parejas de larga data que nunca lo hicieron con la luz encendida.

Sin embargo, esta elección no siempre tiene que ver con traumas; hay quienes sienten que a oscuras se consigue un mayor espacio para la fantasía a través de los sentidos sensoriales.

Villalba opina que la elección de la luz apagada o en penumbras puede ser simplemente porque hay quienes disfrutan mucho de sus vastas construcciones sobre fantasías sexuales y que, tal vez, son más fáciles de desarrollar con poca luz. "No será un problema mientras ambos miembros de la pareja compartan este gusto", remata.

Generalmente son las mujeres quienes prefieren hacerlo con menos luz y los motivos pueden ser:
- Por su historia, educación, represiones culturales y sexuales.
- Los pudores con el cuerpo condicionados muchas veces por los modelos de belleza impuestos en la sociedad.
- Porque la mujer cuando se permite fantasear, suele hacerlo en forma más elaborada y necesita ir acorde a un ambiente de erotismo que puede lograrse más fácilmente con poca luz.

Por otra parte, nunca está demás jugar con la ambientación del dormitorio, la penumbra o las diferentes sombras para crear un clima afrodisíaco que puede incluir luces de colores, pañuelos sobre lámparas o velas.

Pero más allá del efecto lumínico -elección que puede variar según cada momento- lo importante es vivir una buena sexualidad, contarle al otro cuales son las preferencias y encontrar el punto en común donde ambos puedan
disfrutarlo.

Y a vos, ¿cómo te gusta?

miércoles, 25 de febrero de 2009

Neosexual: ¿el hombre equilibrado?

Una encuesta realizada por el equipo de Axe entre mujeres de catorce países (que incluye además la opinión de especialistas) revela que el sector femenino está cansado del “metrosexual” y busca ahora un nuevo tipo de hombre, denominado “neosexual”. El estudio dio paso a la creación de una nueva fragancia de la marca de desodorantes de Unilever.



El informe incluye la opinión de sociólogos, psicólogos y del editor de la revista Playboy (Chris Napolitano, en la foto).
“Un hombre que sepa lo que quiere, lo busque y lo consiga”. Aunque pareciera la estrofa de una canción de moda, no lo es. Se trata de la expresión de un deseo compartido. Y quien lo comparte es gran parte de las mujeres consultadas a nivel global por Axe, la marca de desodorantes de Unilever.
La compañía se propuso indagar en cómo es el modelo masculino que buscan las mujeres de hoy. Y lo consiguió. Para eso, claro está, tuvo que desarrollar un fino trabajo de campo que incluyó la opinión de 2.800 mujeres de entre 18 y 35 años residentes en catorce países, entre los que figuran la Argentina, Brasil, España, Estados Unidos y México.
Las encuestas estuvieron a cargo de la investigadora Datos Claros y contaron con la colaboración de TNS Gallup en la Argentina.
Así, los resultados de la investigación –que se detallan más adelante– permiten afirmar, en líneas generales, que el modelo del “metrosexual” tan comentado y popularizado en los últimos años... ya pasó de moda. Ahora, lo que ellas quieren es encontrar a un “neosexual”.
Pero, ¿cómo es este hombre? Se trata de un espécimen capaz de recuperar su seductor instinto masculino rescatando sus raíces más viriles sin perder su costado sensible. Algo así como una pizca de aquello y otra de lo de más acá.

Paso a paso
Para empezar, hay que decir que esa búsqueda del hombre-que-sepa-lo-que-quiere-lo-busque-y-lo-consiga identifica al 72% de las mujeres encuestadas. Una actitud “fuerte y decidida” figura así en uno de los primeros lugares. Es más, el 85% prefiere que el hombre sea quien tome la iniciativa a la hora de seducir. Y, en ese terreno, las mujeres brasileñas figuran como las más apasionadas. Y las argentinas fueron identificadas como las “más fogosas” en lo que a sexo refiere. Son, según el informe, quienes manifiestan preferir a “un macho en la cama”. (¿Será que el tradicional macho argentino no pasa de moda?).
Otro de los puntos analizados atiende a la relación del hombre con la tecnología y se enfoca en la manera en que ésta influye en la modificación de ciertas pautas de comportamiento. Puntualmente, las mujeres señalaron que están cansadas del hombre que, arrastrado por la tecnología, transforma todo en algo rápido, efectivo e impersonal. Ciertos gestos tradicionales son apreciados por el 90% de estas mujeres, que eligen un llamado telefónico a un mensaje de texto.
Pero aquí hay otro punto que surge respecto del cambio de hábitos. Es sabido que el consumo de productos de belleza por parte de los hombres se ha incrementado de manera notable en los últimos tiempos. Y con ello el tiempo que el segmento masculino dedica a su cuidado personal. Al parecer, esto molesta a la mayor parte de las mujeres (el 75%), que prefiere no compartir sus elementos de belleza con el sexo opuesto. Y prefieren que ellos no pasen más tiempo que ellas frente al espejo. El terreno del cuidado personal empieza, según parece, a generar una competencia que disgusta al segmento femenino.

La palabra de los especialistas
El estudio incluyó además la consulta a dos psicólogos (el colombiano Jaime Carmona y el argentino Federico De la Vega) y a un sociólogo (el francés Claude Rivière).
Para Carmona, el disgusto de las mujeres por el incremento en las prácticas masculinas del cuidado del cuerpo debe entenderse como “un rechazo femenino a un esfuerzo masculino que se orienta a borrar las diferencias” entre géneros.
Rivière vislumbra “una nueva masculinidad” que combina “el instinto del macho cazador” con “los encantos de la tradición”, dejando de lado “la superficialidad de la metrosexualidad”. El neosexual debe, según él, seguir sus instintos.
Por su parte, De la Vega destaca el hecho de que la metrosexualidad pueda haber sido un gozoso permiso de los hombres para entrar al mundo de ciertas actitudes y actividades que hasta el momento eran exclusivas de las mujeres.
La última opinión la aportó Chris Napolitano, el editor responsable de la revista estadounidense Playboy, que seguramente ocupa el top of mind en su género.
Napolitano repasó la evolución de las tipologías masculinas de ayer y hoy, pasando por el “hombre rudo”, las estrellas de cine y el feminismo. “Solo por el hecho de que las mujeres se estén destacando en sus lugares de trabajo, no significa que se hayan dejado crecer la barba –reflexionó–. Y, aunque a primera vista el rol del hombre de hoy aparezca como algo complicado, la buena noticia es que hay que empezar a verlo como una síntesis de lo mejor de los íconos masculinos del último medio siglo”.


martes, 24 de febrero de 2009

Addicted to love


Linda Wolfe se casó 23 veces y va en busca de su vigésimo cuarto matrimonio a los 68 años. La mujer récord en casamientos ingresó al libro Guiness, según el diario inglés The Sun.



La mujer contrajo enlace 23 veces. La primera vez fue a los 16 y ahora, con 68 años, va en busca del marido número 24. Jura que "extrañaba esta experiencia".

Si bien el matrimonio ya no está de moda y cada vez las parejas se casan menos, Linda Wolfe demostró a lo largo de su vida que contraer enlace puede ser vicioso.
A sus 68 años, esta mujer que vive en Alexandria, en Indiana, se convirtió en la mujer que más veces se casó en la historia: en 23 oportunidades dio el sí. Wolfe, que se casó por primera vez a los 16 años, obtuvo el record mundial tras volverse una "adicta al romance", publicó hoy el diario inglés The Sun, según consignó la agencia de noticias italiana ANSA.
La mujer duró siete años en su matrimonio más prolongado, en tanto que el más corto duró sólo 36 horas.Los maridos de Linda fueron un ex convicto, un mecánico de máquinas expendedoras, un reverendo, un barman, varios plomeros y músicos, entre otros.
Dos de sus esposos terminaron siendo homosexuales, y otros dos la engañaron con otras mujeres. La americana, que tiene siete hijos, ingresó ahora al Libro Guinness World Records como la mujer que más veces se casó.
Linda Wolfe dijo además que después de 10 años de soltera, está en busca de su esposo "número 24". "Han pasado muchos años desde que no caminé al altar. Extraño esa experiencia", declaró. El primer esposo de Wolfe fue George Scott, con quien se casó en 1957 y ese matrimonio duró siete años.
El que menos tiempo le duró fue Fred Chadwick, con quien estuvo casada sólo 36 horas."Los hombres me perseguían. He tratado de entenderlo, pero no pude", declaró Wolfe, que está en una residencia geriátrica de Indiana.
(Fuente: Critica digital)

¿Nueva modalidad de matimonio? ¿Sabiduría? ¿Eterna enamorada?